martes, 30 de enero de 2018

El uso de emisoras de banda ciudadana CB-27




EL USO DE EMISORAS DE BANDA CIUDADANA CB-27 QUEDA EXENTO DEL PAGO DE LICENCIA

Con la entrada en vigor de la nueva Ley de Telecomunicaciones, publicada en el Boletín Oficial del Estado del pasado día 10 de mayo, el uso de las frecuencias de la Banda Ciudadana CB-27 ya no está catalogado como de uso especial y en consecuencia dejarán de tramitarse las, hasta ahora preceptivas, licencias individuales CB-27.
El uso de esta banda de frecuencias no precisará por tanto de ningún tipo de solicitud ni otros trámites ante la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones y para la Sociedad de la Información. Independientemente de que no se precise licencia individual, se mantienen como obligatorias, para las emisiones en esta banda de frecuencia, las condiciones técnicas (numeración de canales, potencias emisión, clases de emisión, etc.) establecidas en la Nota de Utilización nacional UN-3, del Cuadro Nacional de Atribución de Frecuencias (http://www.minetur.gob.es/telecomuni…otasUN2013.pdf) y en el Reglamento de uso del dominio público radioeléctrico de la banda ciudadana CB-27 (http://www.boe.es/boe/dias/2007/01/0…0835-00845.pdf ). Asimismo se mantienen como obligatorias para los usuarios de esta banda de frecuencias el resto de las condiciones establecidas en el Reglamento antes citado, no relacionadas con la exigencia de la licencia individual.

Orientación y navegación

ORIENTACIÓN Y NAVEGACIÓN

Podemos definir la orientación como la capacidad para conocer el lugar donde nos encontramos y hacia donde queremos desplazarnos. Esto, que en nuestro mundo diario apenas tiene importancia, dado nuestro conocimiento del entorno y las múltiples señales e indicaciones que nos acompañan, adquiere especial relevancia a medida que nos alejamos de la civilización y comenzamos a adentrarnos por parajes cada vez más despoblados.
En efecto, disponer de una buena capacidad de orientación, ya sea por nuestros propios conocimientos o ayudados por los múltiples recursos electrónicos y cartográficos existentes en la actualidad, puede sernos de vital importancia en determinados momentos de nuestras excursiones o travesías.
Todos, alguna vez, hemos tenido la desagradable sorpresa, siguiendo un rutómetro o excursión, de perder el recorrido: el coche que nos precedía nos ha perdido la pista, la casilla del road-book no aparece…
Es en estas circunstancias cuando se valoran realmente los conocimientos necesarios para poder echar mano del GPS, los mapas o la brújula, y salir en pocos minutos de esta situación.
Desde estas páginas vamos a intentar que ampliéis un poco vuestros conocimientos de orientación, navegación y cartografía, haciendo especial hincapié en este último apartado, el de la interpretación cartográfica. Entendemos que es el pilar básico de la navegación terrestre y, a la vez, uno de sus aspectos más desconocidos.
Igualmente, daremos un repaso a sistemas tradicionales de orientación (naturales, por brújula…); profundizaremos en el manejo de los GPS, y comentaremos el uso y funcionamiento de los modernos programas de navegación para utilizar en ordenadores instalados sobre los vehículos.
Terminaremos dando un repaso a algunas nociones de navegación terrestre, sobre todo aquellas que nos pueden ser de más utilidad a la hora de afrontar grandes rutas a bordo de nuestros todo terrenos.

NAVEGACIÓN

Cuando hablamos de navegación, a todos nos viene a la cabeza en primer lugar la idea de un barco desplazándose a través del mar. Instintivamente, tendemos a entender por «Navegación» la «Navegación Marítima».
Efectivamente, esta es una de sus variantes; pero también existe la navegación terrestre, que es, a priori, la que nos interesa para nuestros propósitos.
Si bien es cierto que se pueden establecer algunos paralelismos entre ambos conceptos (terminología común, algunos aparatos electrónicos, coordenadas…) también lo es que son muchas las diferencias entre ellos.         
Así como en la navegación marítima un rumbo, una distancia y una velocidad sirven para predefinir una ruta en la mayoría de los casos, en tierra esto no es así casi nunca. Los accidentes geográficos cobran aquí una importancia mucho mayor, que nos obliga a tener presentes continuamente la información recogida en los mapas.
Para elaborar una ruta sobre tierra, debemos analizar múltiples detalles: curvas de nivel, existencia de ríos, lagos o pantanos, consistencia de los terrenos, ocupación de los mismos, existencia de vallas o zonas de tránsito prohibido, y, sobre todo, vías de comunicación, cuya posibilidad de existencia varía de forma inversamente proporcional a la antigüedad del mapa.
De esta manera, para hacer un recorrido entre dos puntos (que también aquí podríamos definir inicialmente por un rumbo y una distancia) nos vemos obligados, en la práctica, a realizar constantes cambios de rumbo, con el fin de evitar aquellos accidentes geográficos que se interpongan en nuestro camino.
Así, deberemos buscar puentes o vados para los ríos; puertos para cruzar las cadenas montañosas; pistas entre tapias para evitar las propiedades privadas; zonas de arena baja entre los cordones de dunas… y por fin, después de muchos cambios de rumbo, llegaremos a nuestro destino, siempre realizando una distancia mayor a la que el GPS, a priori, nos indica.
Si, por el contrario, optásemos por seguir directamente el rumbo, sin contrastar nuestro recorrido con los mapas, posiblemente nos encontremos con todos estos accidentes en nuestro camino, sin saber cuál es la forma lógica de atravesarlos.
De nuestra capacidad para leer e interpretar la cartografía dependen, pues, las posibilidades de éxito en la navegación terrestre.
Queremos desplazarnos desde el punto A al B. Los instrumentos de navegación nos indican un rumbo de 175 º, y una distancia de 400 metros (en azul); la realidad es otra: aproximadamente 4 kilómetros de recorrido, alternando todos los rumbos posibles, para llegar, salvando los desniveles del terreno a través de carretera y pistas (en verde). Sin el mapa, hubiera sido prácticamente imposible llegarEs muy aconsejable, antes de lanzarnos a la aventura de recorrer lugares desconocidos, entrenar nuestros conocimientos en lugares más o menos habitados; esto nos servirá para acostumbrarnos al uso de los mapas, a saber contrastar su información con el terreno y a interpretarlos; en definitiva, a «leerlos». Una vez que sepamos hacerlo, podremos «ver» el terreno sobre un mapa antes de estar en ese lugar y, de esta manera, llevar decidida la mejor forma de abordarlo.
Vamos a conocer, en primer lugar, el uso de los mapas y su información para, una vez que dominemos este apartado, profundizar en el resto de conceptos que completan la navegación terrestre, de manera que terminemos pudiendo afrontar cualquier travesía por remotos lugares sin sentir en ningún momento la sensación de estar perdidos o, mejor dicho, «desorientados»

Topografía y lectura de mapas

TOPOGRAFÍA Y LECTURA DE MAPAS

La Topografía es la ciencia que se encarga de representar en papel, o más modernamente, en soporte informático, las características de un determinado terreno, con sus particularidades geomorfológicas (montañas, ríos…), botánicas (bosques, cultivos…) y de ocupación del suelo (ciudades, pueblos, caminos o carreteras…).

Desde aquellos primeros mapas, realizados a mano y sin mediciones reales, hasta la actualidad, con modernas cartas topográficas realizadas en base a Sistemas de Información Geográfica (SIG) y Teledetección, hay un abismo. Antes, un mapa no valía más que para tener una somera idea de caminos o poblaciones; hoy, con un mapa obtenido con los últimos sistemas, creado digitalmente y georeferenciado, esto es, con información de coordenadas, podemos conocer nuestra posición con un error de milímetros.
PROYECCIONES
La tierra es una superficie curva, y un mapa es una representación de la misma sobre un plano.
Esto condiciona, a la hora de crear un mapa, la existencia de una serie de distorsiones, que afectan en mayor o menor medida dependiendo de la superficie cartografiada y el tipo de proyección. Si el mapa presenta una amplia zona, la distorsión será mayor, al trasladar a papel una superficie «mas curva». Por el contrario, si la zona representada es pequeña (como es el caso de los mapas 1:25.000 ó 1:50.000) la distorsión apenas se nota y la fiabilidad de los mapas es muy buena.
La proyección de un mapa es, entonces, la forma elegida por los cartógrafos para trasladar una superficie a papel.
Existen diversos tipos de proyecciones. Básicamente, consisten en una determinada figura geométrica que envuelve al globo terráqueo, presentando una determinada tangencia respecto al mismo en un punto concreto. Los diversos puntos de la esfera se reflejan sobre esta figura, la cual, una vez estirada en su desarrollo, nos da lugar al plano deseado.
Así, si la representación la hacemos sobre un cilindro, dará lugar a una proyección cilíndrica, como la ideada por Gerardus Mercator (de donde toma su nombre, Proyección de Mercator o UTM-Universal Transverse Mercator) en 1568, en plena era de los descubrimientos. Esta proyección se basa en un cilindro que envuelve a la tierra tangente al Ecuador.
Por ello, las distorsiones que presenta en la zona tropical son insignificantes, un poco mayores en las zonas templadas y elevadas en las zonas polares; de ahí que no se pueda emplear sino para representar la franja comprendida entre 84º N y 80 º S. Por su capacidad para representar tanto la práctica totalidad de la tierra (aunque con gran distorsión en algunas zonas) como pequeñas superficies, es la más utilizada hoy día.
Si para realizar la proyección elegimos un cono, tendremos una proyección cónica; esto dará lugar, una vez puesto en plano sobre el papel, a unos mapas en forma de abanico, muy útiles para representar grandes superficies (Europa, América del norte…) con pequeñas distorsiones, pero incapaces para representar la totalidad de la tierra (salvo con mapas de formas extrañas) y poco prácticos para pequeñas zonas, donde son superados por la proyección UTM.
Su utilización es, pues, muy limitada.
La Proyección Azimutal o de Azimut fijo se utiliza para realizar representaciones circulares de una determinada zona terrestre, alrededor de una coordenada concreta, y reflejando la zona deseada sobre una superficie plana. Las coordenadas próximas a este «azimut» apenas sufren distorsión, pero sí lo hacen las más alejadas. Por ello, no se usan para zonas muy extensas. Se utilizan principalmente para realizar planos de las zonas polares, donde el centro de los mapas es precisamente cada polo. De ellos nacen las coordenadas UPS (Universal Polar tereographic), complementarias de las UTM, que como hemos visto no son capaces de representar aquellas zonas más cercanas a los polos.
Existen otros tipos de proyecciones (Elipsoidales, etc), aunque lo realmente importante es que conozcamos la UTM, ya que será la más utilizada con casi todos los tipos de mapas.
Por último, destacar que, en la práctica totalidad de los mapas, y salvo que indiquen lo contrario e independientemente del tipo de proyección, el norte geográfico se encuentra situado en la parte superior del mismo.
Mapamundi representando la totalidad de la superficie terrestre mediante proyección cilíndrica «Mercator» Obsérvese, respecto a la imagen esferoidal, como en las zonas polares se produce una importante distorsión en las superficies, al trasladar a una superficie plana otra inicialmente esférica (Comparese el tamaño de Africa con el de Groenlandia en uno u otro caso).
EL DATUM
Todos los mapas topográficos incorporan una líneadonde se hace referencia al datum utilizado para su creación.
El datum es una función matemática, que hace referencia a la forma de la tierra en un punto concreto.
El datum WGS 84 es genérico, y válido para toda la superficie del globo. Por su parte, el European 1950 ó 1979 son datums muy similares entre sí, creados para ser usados en Europa. Son los utilizados por los mapas topográficos españoles.
La importancia del datum estriba en que no haya variaciones del mismo. Una misma posición, entre estos dos datums descritos, nos puede ocasionar una diferencia de 200 metros. Por ello, es muy importante leer este dato en mapas o listas de coordenadas antes de comenzar a introducir datos en el ordenador o el GPS.
CURVAS DE NIVEL
Para la representación del terreno, todos los mapas topográficos se valen, en primer lugar, de las llamadas «curvas de nivel». Son un conjunto de líneas, generalmente de color marrón, que unen puntos del mapa situados a la misma altura sobre el nivel del mar.
Izquierda, fragmento de una hoja escala 1:25.000 del Mapa Topográfico nacional, editado por el CNIG. Por tratarse de esta escala, la equidistancia de las curvas de nivel es de 10 metros; las directoras, una de cada cinco, están marcadas en trazo más grueso, e indican las cotas de altura (en el centro de la imagen, arriba). A la derecha de la imagen, podemos ver cómo las curvas de nivel se aprietan unas contra otras, indicandonos claramente que se trata de una zona muy escarpada y, por tanto, de muy difícil acceso. A la derecha, otro fragmento de la misma hoja. En este caso corresponde a una zona bastante llana y, por ello las curvas de nivel están muy separadas. Abundan las construcciones y las vías de comunicación, debido a la facilidad de acceso que permite su topografíaEstas curvas se encuentran, sobre el terreno, separadas entre sí por una altura constante, que aparece reflejada al pie del mapa, denominada «Equidistancia de las curvas de nivel». Esta cifra varía desde los diez metros que reflejan los modernos mapas 1:25.000 del IGN, hasta los cien o más metros de mapas con escalas poco detalladas, pasando por otras diferencias: 20 metros, 50 metros…
Independientemente de la equidistancia, casi todos los mapas incorporan cada cierto número de curvas (normalmente 5), una más gruesa, llamada «curva directora», en la que se ha indicado su cota, con el fin de facilitar su lectura.
Las curvas de nivel son un factor de primera importancia a la hora de interpretar un mapa, ya que nos indican claramente la geomorfología del terreno.
Aéreas del mapa donde las curvas se encuentren muy juntas nos están indicando sin duda importantes desniveles, con la dificultad que ello implica para la circulación, debiendo hilar muy fino para encontrar los pasos adecuados. Por el contrario, aquellas zonas donde éstas se encuentran muy separadas, llegando casi a desaparecer, nos hacen prever la existencia de planicies, a priori mucho más sencillas para desplazarnos a través de ellas.
Interpretación de las curvas de nivel de un mapa, según la forma de la montaña. Realizando este procedimiento podemos conocer, desde las curvas de nivel, el perfil de nuestra ruta. La distancia entre las líneas de puntos (donde representaremos los cortes) debe ser idéntica, y proporcional a la escala del mapa, para que el perfil obtenido sea real.Por último, las curvas de nivel nos permiten conocer la inclinación de un determinado recorrido.
Bastará con tomar un punto inicial y uno final, y calcular con la escala (en seguida lo explicaremos) la distancia a recorrer. Después, tomamos la altura correspondiente a la llegada y le restamos la de la salida (o al revés, si vamos a descender); tenemos la diferencia de altura y la distancia. Con una simple división, obtendremos la inclinación media del terreno.
Como complemento a las curvas de nivel, algunos mapas incorporan un sombreado de las zonas de más relieve, que contribuye a hacer más intuitiva su lectura.
Otros, por el contrario, incorporan las denominadas «Tintas Hipsométricas», que colorean en diversos tonos las distintas zonas del mapa, atendiendo a su altura: desde un verde claro a nivel de mar o en las depresiones, hasta el color blanco de las altas montañas, pasando por amarillos y marrones.


SIGNOS CONVENCIONALES
Detalle de los signos convencionales de un mapa escala 1:25.000 del CNIG. Existen recursos gráficos para la representación de la totalidad de las características del terreno. Algunos, como los ríos, caminos o carreteras, son comunes a todos los mapas, y de lectura muy intuitiva. Otros (Pozos, tendidos eléct r icos, di ferentes t ipos de construcciones...) son específicos de cada tipo de mapa, y debemos fami l iar izarnos con su interpretación, ya que muchas veces nos serán muy útilesTodos los mapas, ya sean topográficos o no, disponen de un conjunto de recursos gráficos denominados «Signos Convencionales». Son una colección de símbolos, agrupados por familias, que nos permiten conocer de qué manera se encuentran representados en él diversos accidentes geográficos u objetos. El lugar del mapa donde aparecen explicados recibe el nombre de «Leyenda»
En primer lugar, las carreteras, pistas, senderos y caminos se representan, según su importancia, con diversos colores y anchuras de trazo, así como con líneas continuas o discontinuas. En algunos mapas detallados, incorporan a veces un número junto a una flecha que indica la anchura de cada carretera.
Igualmente, las vías principales de comunicación llevan indicada su nomenclatura.
A continuación tenemos los correspondientes a los ferrocarriles, representados en color negro.
Encontramos después un grupo de símbolos de color azul, que indican accidentes hidrológicos, naturales o artificiales: ríos, balsas, embalses o lagos, canales y pozos, humedales…
Diversas líneas de trazos discontinuos son las encargadas de indicarnos los diferentes límites administrativos contenidos en el mapa.
Un nuevo grupo de símbolos, de varios colores, se encargan de representar diversas características u objetos: pueblos, casas, fuentes, torres, castillos, iglesias, minas y canteras… Este grupo es el que más posibilidades de cambio presenta entre la utilización de uno u otro tipo de mapas, por lo que exige que nos familiaricemos con él antes de utilizarlos.
Por último, el color verde se utiliza para representar los diversos tipos de cultivos o bosques. En el caso de cultivos, los árboles suelen aparecer formando hileras; cuando son bosques, lo hacen de forma aleatoria, y la forma del símbolo nos permite saber incluso de que especie se trata.
Por otra parte, todos los mapas incorporan, en mayor o menor medida, una serie de topónimos que nos hacen saber dónde estamos.
Los mapas menos detallados se conforman con los nombres de las ciudades, los ríos más importantes y alguna cadena montañosa; Los de escalas más pequeñas, por el contrario, incorporan prácticamente todos los nombres: ríos, arroyos y barrancos; ciudades, poblaciones, caseríos, lugares y parajes e, incluso, viviendas aisladas; sierras, picos etc.
Todos estos nombres aparecen en diversos tipos de letra y tamaños, dependiendo de su importancia y, a veces, hasta de la población del lugar. Por supuesto, la explicación de todo ello aparece en la leyenda del mapa.
Una vez que nos familiaricemos con la utilización de los mapas, nos daremos cuenta de que reconocemos los símbolos de forma inmediata, sin tener que recurrir a la leyenda prácticamente nunca.
ESCALA Y TIPOS DE MAPAS
Junto a la leyenda, de la que hemos hablado en el apartado anterior, los mapas topográficos incorporan su escala. Esta es de dos tipos: gráfica y numérica.
El significado de ambas es idéntico. La escala gráfica se utiliza únicamente para trasladarla, por medio de una regla, plantilla o compás, a zonas o recorridos cuya distancia nos interese conocer, obteniendo inmediatamente, por comparación, el valor deseado.
Reproducción de diversos mapas en las escalas indicadas. Cada vez que cambiamos la escala, aumenta el nivel de detalle, y, al ser igual la superficie en papel, el área real representada se reduce a la cuarta parte. Marcada sobre cada imagen vemos la zona representada en las siguientes escalas.La escala numérica, por el contrario, tiene más aplicaciones. Para empezar, nos permite conocer el nivel de detalle del mapa antes de verlo; un mapa con escala 1:25.000 tendrá el doble de detalle que uno de 1:50.000, y cuatro veces más que el equivalente de 1:100.000. Por el contrario, la misma zona en papel, ocupará cuatro veces más en 1:25.000 que en 1:50.000, y así sucesivamente.
Este tipo de escala nos permite, por otra parte, realizar cálculos para conocer el equivalente sobre el terreno a un tramo sobre el papel. Algunos mapas incorporan directamente un enunciado del tipo «Escala 1:1.000.000; 1 Cm=10 Km» que nos facilita la conversión de las mediciones realizadas con la regla sobre el plano. No obstante, esto es algo que siempre podemos hacer nosotros, aunque con el uso llegaremos a saberlo intuitivamente.
Por ejemplo, la escala 1: 25.000 nos viene a decir «1 centímetro en el mapa corresponde a 25.000 centímetros en el terreno; como sabemos que 1 metro= 100 Centímetros, dividimos 25.000 entre 100 y nos da los metros; Así, 25.000:100=250; Ya lo tenemos. 1 Centímetro= 250 metros, o, lo que es igual, un kilómetro de terreno ocupará cuatro centímetros de mapa.
Así, llegaremos a esta conclusión:
Escala 1:25.000 1 Cm=250 m.
Escala 1:50.000 1 Cm=500 m.
Escala 1:100.000 1 Cm=1 Km.
Escala 1:200.000 1 Cm=2 Km.
Escala 1:500.000 1 Cm=5 Km.
Escala 1:1.000.000 1 Cm=10 Km.
Escala 1:2.000.000 1 Cm=20 Km.
Escala 1:4.000.000 1 Cm=40 Km.
Y así sucesivamente. Por supuesto que hay escalas que no hemos reflejado, pero el método de conversión es el mismo para todas.
La elección de la escala a utilizar varía dependiendo de la actividad que vayamos a realizar, así como de la zona por la que tengamos que desplazarnos.
Evidentemente, un plano de 1:25.000 no es válido para desplazamientos largos por carretera, ya que en apenas 13 kilómetros lo habremos recorrido en su totalidad por su parte más ancha. Por el contrario, uno de escala 1.200.000 no nos servirá para hacer senderismo, pues su falta de detalle no nos permite ver la mayoría de las pistas, caminos y senderos.
Para nuestros desplazamientos en todo terreno a través de España, lo más adecuado, si de travesías y excursiones normales hablamos, son los mapas topográficos escala 1:50.000. Esta escala permite la visualización de la mayoría de pistas y caminos, con un buen nivel de detalle. Por otra parte, la superficie contenida en ellos (aproximadamente 28 x 18 Kilómetros) hace que no sea necesario cambiar muchas veces de mapa ni manejar un número muy elevado de hojas.
Las hojas escala 1.50.000 están editadas por SGE (Servicio Geográfico del Ejército) o por el CNIG (Centro Nacional de Información Geográfica) del Instituto Geográfico Nacional. Si bien las primeras han sido durante mucho tiempo la opción más recomendable por su nivel de actualización, hoy el esfuerzo realizado por el IGN para poner al día digitalmente sus hojas (en sustitución de las anteriores, algunas con más de 50 años y georeferenciadas respecto al meridiano de Madrid) las sitúa claramente por delante, siendo mucho más interpretables y agradables de leer.
La numeración de estos mapas (Serie MTN 50) se realiza de la siguiente manera: se divide la geografía nacional en columnas y filas, y se asigna el valor 1-1 a la hoja mas noroccidental, donde la primera cifra corresponde a la columna y la segunda a la fila; a partir de aquí, se incrementa el valor de columna a medida que nos desplazamos hacia el este y el de fila cuando lo hacemos hacia el sur. De esta manera, sólo con sumar o restar 1 podemos conocer inmediatamente la numeración de la hoja que nos quedaría a cualquiera de los cuatro puntos cardinales de la que estemos utilizando.
Existe otro sistema para nombrar estos mapas: directamente por un número. Este se asigna comenzando a contar la primera fila de Oeste a Este, y, al agotar esta, continúa con la segunda, y así sucesivamente hasta agotar las filas. Tiene el inconveniente de no poder conocer por la denominación los mapas que se encuentran al norte y al sur. Lo habitual es que en los mapas vengan indicadas las dos denominaciones.
Un fragmento de la primera hoja del MTN50, Editada por el Instituto Geográfico y Estadístico en 1875. Ademas de comprobar como la facilidad de lectura no tiene nada que ver con las actuales, observamos como las longitudes están referidas al meridiano de Madrid en lugar de al de Greenwich, como es lo habitual hoy día. En concreto, para el antiguo «Meridiano 0» español se tomó como referencia, como podemos comprobar en la ilustración, el observatorio astronómico situado sobre el cerrillo de San Blas, en el sur del Parque del Retiro. Este sistema de georeferencia se utilizó hasta hace relativamente poco, por lo que es todavía factible que pueda caer en nuestras manos alguna hoja así formada. En este caso, debemos desecharlas para su uso con GPS, o bien convertir sus coordenadas sumando a la longitud que nos indique la del antiguo meridiano respecto a Greenwich (3º 41,200’ W)Los mapas de escala 1:25.000 (Serie MTN 25), realizados por el CNIG, tienen la ventaja de su gran nivel de detalle, que los hace ideales para la práctica de senderismo o para circular por zonas muy intrincadas o montañosas. Por contra, la pequeña superficie que cartografía cada hoja hace que, para cualquier ruta, debamos llevar un número muy elevado de planos, con el engorro de manejo que ello supone.
La numeración de los mapas 1:25.000 es la misma que en los 1:50.000, pero añadiendo un número romano que indica a que parte de la hoja corresponde.
Así, la hoja 406 de la escala 1:50.000, por ejemplo, equivaldría a 4 hojas de 1:25.000, que se nombrarán como 406-I a 406-IV.
Los mapas de escala 1:100.000 (MTN 100) no son los más adecuados para la práctica del todo terreno, ya que comienza a escasear en ellos el nivel de detalle y sólo aparecen las pistas más principales. Tienen su utilidad a la hora de preparar rutas algo más largas, ya que con sus 56 x 36 Kilómetros de superficie permiten una mejor «visión de conjunto» del recorrido.
Por último tenemos los mapas provinciales, en escala 1:200.000. A pesar de no ser los más detallados, su nivel de actualidad hace que sean una opción muy recomendable que no deberá faltar en nuestro coche (junto con los de la serie MTN 50) a la hora de afrontar una ruta.
Normalmente, todos estos mapas suelen llevar un gráfico que los relaciona con los adyacentes de la misma serie, así como con los equivalentes de las series superior e inferior.
Existen otros mapas de escalas mayores o menores, pero su nulo interés para la utilización con vehículos todo terreno hace que no vayamos a insistir en ellos.
Hasta ahora, nos hemos referido a los mapas más adecuados cuando de realizar rutas por España se trata. Pero cuando planificamos un viaje por el extranjero (generalmente, dada nuestra afición, por el norte de Africa), la cosa cambia. Una escala que hasta ahora se nos presentaba como ideal (como pueda ser la 1:50.000) es demasiado detallada a la hora de afrontar grandes etapas por el desierto, donde una jornada podemos recorrer 200 o más kilómetros. Para ello, en un solo día necesitaríamos entre 8 y 16 hojas.
Todo un engorro, si además tenemos en cuenta que, dado lo despoblado de estas zonas, tampoco nos aportarían un nivel de detalle muy superior.
Izquierda:Gráfico del mapa donde se relaciona una hoja del MTN 50 con sus adyacentes. Derecha:Distribución de las cuatro hojas de la serie MTN 25 respecto a su equivalente en la MTN 50Por ello, para nuestras excursiones por África, nos debemos plantear mapas en escala 1:100.000, o, mejor todavía en 1:200.000 (para muchos la ideal en estas circunstancias). No deberá faltar también un mapa genérico de la zona como el Michelin 1:1.000.000 (disponible para Marruecos, Túnez y Parte de Argelia) o el 1:4.000.000 de la misma casa (el correspondiente a África Norte y Oeste).Tampoco estarán de más las cartas aéreas americanas TPC (Technical Pilotage Chart), en escala 1:500.000. Si bien por su tamaño son poco manejables, y las vías de comunicación que aparecen en ellas son muy pocas, disponen de un buen nivel de topografía (especialmente curvas de nivel, reforzadas mediante tintas hipsométricas) y presentan todas sus coordenadas perfectamente utilizables.
Otro tema importante a la hora de planificar este tipo de viajes es la disponibilidad de cartografía.
Desgraciadamente, en estos países este tema es todavía casi «secreto de estado», por lo que suele haber que recurrir a la de organismos extranjeros, generalmente de la época colonial. Ello conlleva un desfase en la actualización respecto a la realidad que, en ocasiones, debido a los lentos avances en infraestructuras, no reviste mucha gravedad.
Así, pues, podemos encontrar mapas de la mayoría de estos países del Instituto Geográfico Francés (en escalas 1:1.000.000, y 1:500.000), así como una magnífica cartografía militar soviética (1:100.000, 1:200.000, 1:500.000 y 1:1.000.000), con el inconveniente de tener sus topónimos expresados en caracteres cirílicos, pero con buenas representaciones topográficas.
Igualmente existe (estar disponible sería mucho decir) cartografía correspondiente a los ejércitos de cada país, que podemos intentar conseguir con mayor o menor fortuna.
Izquierda, detalle de la cartografía militar Soviética escala 1:200.000, correspondiente a una zona del valle del Dadès, en Marruecos. Derecha, un fragmento correspondiente a esta misma zona de un mapa militar marroquí. La mejor fiabilidad y lectura de los mapas rusos contrasta con la imposibilidad de lectura de los topónimos, en caracteres cirílicos.
FECHAS DE EDICION
La mayoría de los mapas topográficos existentes, tanto nacionales como extranjeros, incorporan en algún lugar la fecha de edición, y también, lo que para nosotros es más importante, la de creación, formación o actualización.
Es este un dato que no debemos pasar por alto a la hora de planificar nuestras rutas, variando su importancia de unas zonas a otras.
En efecto, a la hora de preparar excursiones por España, debemos tener en cuenta que, a mayor antigüedad de la formación del mapa, se incrementan las posibilidades de que aquellas pistas menos principales hayan desaparecido bajo los arados, o cegadas por la vegetación. También pueden haber sido sustituidas en sus funciones por otras nuevas, fruto de alguna concentración parcelaria, o haber sido asfaltadas en parte.
En este sentido, conviene recordar que aquellas pistas con principio y final claro (pueblos, grupos de casas o explotaciones, etc) son las más propensas a permanecer por su propio uso, e incluso haber mejorado su trazado o su firme. Por el contrario, aquellas más perdidas (ramales, pistas sin salida…) tienen muchas posibilidades haber desaparecido por desuso.
En estas circunstancias, debemos seguir los trazados de las pistas actuales, evitando siempre el «campo a través»; por una parte evitaremos destrozos botánicos o agrícolas innecesarios; por otra, en la amplia mayoría de los casos nos será beneficioso, ya que casi siempre encontraremos otra pista que sustituirá a la desaparecida y nos pondrá, antes o después, en el rumbo correcto.
Cuando nos desplazamos por el Norte de África, la cosa cambia. Para empezar, debemos dar por hecho la poca actualidad del mapa. No obstante, la lentitud en mejora de infraestructuras hace que este problema sea menos preocupante que en España, ya que hablamos de sus «vías de comunicación», que difícilmente pueden desaparecer.
Aún así, puede darse el caso de no encontrar la pista, ni aparecer ninguna que la sustituya. Aquí, debemos mantenernos sobre el trazado del camino desaparecido. Normalmente, volverá a aparecer, e incluso, de no ser así, es de suponer que su trazado siguiese un recorrido practicable en cuanto a desniveles, que todavía pueda ser aprovechado.

lunes, 29 de enero de 2018

Coordenadas

COORDENADAS

Un aspecto de los mapas que merece un capítulo por si solo es el referente a las coordenadas, que nos permiten conocer u obtener nuestra posición.
La amplia mayoría de los mapas y, desde luego, todos los topográficos, se encuentran georeferenciados, es decir, disponen de diversos tipos de cuadrículas que nos permiten conocer el lugar exacto donde nos encontramos.
Estas cuadriculas o «coordenadas» se encuentran situadas en dos ejes, el vertical y el horizontal, de manera que podemos definir un punto por los valores que éstos presentan allí donde se cruzan.
Existen múltiples tipos de coordenadas, muchas de ellas de uso exclusivamente regional. No obstante las más utilizadas, que abarcan la totalidad de la superficie de la tierra, son las Coordenadas Geográficas y las UTM/UPS, por lo que será en ellas en las que centraremos nuestra explicación.
Igualmente, explicaremos diversos factores referentes a la tierra y sus movimientos, por la importancia que tienen para ayudarnos a entender este capítulo.
COORDENADAS GEOGRAFICAS

Llamamos coordenadas geográficas a aquellas que tienen como origen la división de la tierra en grados sexagesimales. Para comprenderlas mejor, comenzaremos explicando cómo se realiza esta división.
La tierra tiene forma de geoide o esferoide, es decir, de esfera ligeramente achatada, en este caso por los polos. Si trazamos una línea imaginaria que a del interior de la tierra una los polos Norte y Sur veremos que presenta, en cada uno de ellos, un achatamiento de aproximadamente 21 Km, es decir, que esta línea (que llamaremos eje de rotación y nos servirá para otras explicaciones) tiene 42 km. Menos que si trazásemos una equivalente en el Ecuador. No obstante, para nuestra explicación despreciaremos esta deformación y la trataremos como una esfera perfecta.
Recibe el nombre de Ecuador la línea imaginaria que corta la tierra horizontalmente en dos mitades iguales, a las que llamaremos hemisferios norte y sur.
Si dividimos en grados sexagesimales cada uno de éstos hemisferios, veremos que entre el Ecuador y el polo correspondiente tenemos 90º. En cada uno de los puntos donde la corteza terrestre es cortada por este método trazamos una línea circular paralela al Ecuador y tendremos así 90 divisiones o zonas en cada hemisferio (a los que llamaremos grados de latitud Norte o Sur).
Los grados de Latitud siempre tienen la misma distancia sobre la superficie terrestre, aproximadamente 111 Km.
Los meridianos, que determinan las coordenadas de Longitud, son líneas que tienen como principio y final cada uno de los dos polos, y recorren la corteza terrestre, dividiéndola en 360ª sexagesimales. Estos grados tienen como origen el llamado «Meridiano 0 ó de Greenwich», aceptado internacionalmente para este fin. Desde él, comienzan a sumar en ambos sentidos, dando lugar a las longitudes Este y Oeste.
Simulación de método empleado para definir los paralelos. Desde el Ecuador y hasta el polo Norte, se trazan los grados sexagesimales correspondientes (90) y en el punto en que cortan la corteza terrestre se traza una línea paralela al ecuador. Esto genera una serie de lineas concéntricas, de diametro variable, que determinan las latitudes. El mismo sistema se utiliza para el Hemisferio Sur.Totalmente opuesto a Greenwich encontramos el meridiano 180. Las zonas separadas por estos dos meridianos dan lugar a los hemisferios Este y Oeste. Todos los meridianos tienen la misma distancia, y se juntan en los polos. Así, mientras un grado de Longitud mide entre 111 y 112 Km. en su parte más ancha (el ecuador), mediría unos 85 Km en el centro de la Península Ibérica, aproximadamente 44 Km en los círculos polares y 0 metros en los polos. Para que lo comprendamos bien, es como si cortásemos la tierra en «gajos»: serán mas anchos en su parte central y más estrechos a medida que nos aproximamos a sus bordes.
Todas las medidas en grados se pueden fraccionar, para obtener la precisión necesaria, una serie de subdivisiones. Un grado se divide en 60 minutos y, cada minuto puede dividirse en 60 segundos, en centésimas o en milésimas, según el sistema empleado.
Sistema utilizado para definir los Meridianos. La vista presentada es un corte de la tierra realizado en el ecuador. El círculo resultante se divide en 360º sexagesimales, que se numeran desde el Meridiano 0 o de Greenwich en ambos sentidos, llamándose «Este» (en sentido antihorario) y «Oeste» (en sentido horario). De esta manera, el meridiano opuesto al 0 será el 180, a la vez Este y Oeste.Esto es algo que deberemos tener presente a la hora de utilizar coordenadas geográficas. Si confundimos segundos con centésimas de minuto, ocasionaremos un error que puede llegar a 2 kilómetros. Para evitarlo, debemos tener en cuenta:
– Normalmente, las indicaciones en grados, minutos y segundos suelen aparecer como ddº mm’ ss’’. Por el contrario, si son centésimas, se presentan como ddº mm,mm’. Debemos prestar mucha atención a los signos y las comas.
– Si el tercer bloque de cifras son tres, indudablemente nos encontramos ante milésimas de minuto.
– Igualmente, si analizando el último bloque las cifras son dos, en el momento que en una coordenada sobrepase el valor 60 estamos ante centésimas; por el contrario, si todas tienen valores inferiores a 60, casi con total seguridad hablamos de segundos.
TROPICOS Y CIRCULOS POLARES

En los Mapamundis, nos llaman la atención unos paralelos destacados que no corresponden a ninguna Latitud «redonda». Hablamos de los Trópicos y de los Círculos Polares. ¿Qué son?
Movimiento de oscilación de la tierra. La primera imagen corresponde al Equinoccio (o «igual noche») de Primavera. Los rayos del Sol inciden de forma perpendicular al Ecuador; en todo el globo terráqueo hay día y noche, siendo ambos de igual duración. Poco a poco, la tierra se desplaza hasta alcanzar, en el plazo de 3 meses, una inclinación máxima de 23º y 27’ (segunda imagen) durante el Solsticio de Verano. Los rayos de sol inciden perpendicularmente sobre esta latitud, correspondiente al Trópico de Cáncer. Es la estación cálida en el hemisferio Norte, donde el día es mucho más largo que la noche, y la fría en el Sur, donde ocurre lo contrario. Además, en las latitudes superiores a 66º 33’ N (Círculo Polar Artico) es siempre de día, dando lugar al conocido «Sol de Medianoche». Por el contrario, en las situadas entre el Círculo Polar Antártico (66º 33’ S) y el Polo Sur, es noche contínua. Esta situación se invierte totalmente cuando seis meses después, tras pasar por el Equinoccio de Otoño (tercera imagen, de igual comportamiento que la primera) llegamos al Solsticio de Invierno: ahora tenemos frío y noche en el Norte, y calor y día en el Sur, ya que los rayos solares se encuentran perpendiculares al Trópico de Capricornio (23º 27’ S) Tres meses más tarde, estamos de nuevo en el Equinoccio de Primavera; en el plazo de un año, se ha cerrado el ciclo completo.La tierra tiene tres movimientos: Traslación, rotación e inclinación. Es en tercero el que los determina, aunque repasaremos todos.
El primero de ellos, el de traslación, se realiza por medio de la órbita terrestre alrededor del sol, en el plazo que todos conocemos de aproximadamente 365 días.
El segundo, de rotación, tiene lugar mediante el propio eje Norte-Sur, al que ya nos hemos referido antes como «Eje de Rotación.
El último, el de inclinación, completa cada ciclo también en el intervalo de un año, y determina con sus movimientos los Trópicos y los Círculos Polares, así como la rotación de las estaciones.
Los Trópicos (de Cáncer, en el hemisferio Norte, y de Capricornio en el Sur) están situados a 23º 27’ del Ecuador. Son los paralelos que limitan la zona tropical, es decir, aquella en la cual, al menos durante un día al año, pueden incidir los rayos de sol de forma perpendicular debido a su movimiento de inclinación.
Esto ocurre precisamente en los trópicos durante los solsticios (de verano, en el hemisferio norte y de invierno en el sur).
Por su parte, los círculos polares (Ártico para el hemisferio norte y antártico para el sur), delimitan las zonas polares, es decir, aquellas donde al menos un día de invierno no sale el sol o, por el contrario, en verano no llega a ponerse, dando lugar a fenómenos como el conocido «Sol de Medianoche». Su latitud es de 66º 23’ en cada uno de los hemisferios. Cuanto más al norte o al sur, respectivamente, más serán los días en que éste fenómeno tiene lugar.
La importancia de comprender qué son los Trópicos no sólo radica en saber qué significa ese «paralelo más destacado» de los mapamundis. Cuando veamos la orientación por el sol, nos daremos cuenta de lo necesario que resulta para lograr situar los puntos cardinales. Al conocer nuestra latitud, podemos saber, según la época del año, si tenemos el sol al norte o al sur, lo que nos ayudará a orientarnos.
COORDENADAS UTM/UPS

Las siglas UTM y UPS significan respectivamente «Universal Transverse Mercator» y «Universal Polar Stereographic». Son dos sistemas de coordenadas complementarios, que se encargan de representar, entre ambos, con un sistema de cuadrícula, la totalidad de la tierra.
Detalle de las zonas UTM en las cuales está comprendida España. La numeración de las zonas arranca en el meridiano 180, y cada una de ellas tiene una anchura de 6º. Por ello, la zona 30 tiene como límite occidental el meridiano 0 (30 zonas x 6º= 180º= 1 hemisferio completo)Las coordenadas UTM se utilizan para realizar representaciones de la superficie de la tierra comprendida entre las latitudes 84º N y 80 º S. Para las zonas comprendidas al norte y al sur, respectivamente, de estos paralelos, no se usa este sistema dado que, debido a la curvatura de la tierra, se ocasionarían grandes distorsiones que desvirtuarían el tamaño de las superficies al ser trasladadas a un sistema de proyección cilíndrico.
En su lugar, para mostrar estas zonas se utilizan las coordenadas UPS, que utilizan cada uno de los polos como centro de representación mediante una proyección Azimutal, ocasionando de esta manera una distorsión mucho menor.
Ambos sistemas son complementarios, hasta el punto de que la mayoría de los GPS los ofrecen como una única opción. Por ello, y debido a que es muy difícil que tengamos la oportunidad de trabajar con el sistema UPS, centraremos nuestra explicación en las coordenadas UTM, mucho más fáciles de utilizar con una pequeña práctica que las ya conocidas coordenadas geogáficas, y hoy día más utilizadas en las cuadrículas de los mapas detallados que éstas últimas.
HUSOS O ZONAS UTM

Esquema orientativo de la Zona UTM 30. En primer lugar, vemos los meridianos Inicial (6º W) y Final (0º), así como el central (3º W). En la intersección de este último con el Ecuador, asignamos los valores iniciales de Northing (en negro) y Easting (en rojo), desde los que comenzamos a sumar o restar, hasta los límites de la zona. Obsérvese como los valores máximos y mínimos de Easting varían con la Latitud, a medida que la anchura en metros de la zona se hace más pequeña. El sistema se repite con cada una de las 60 zonas.El sistema UTM divide la superficie de la tierra en 60 husos o «Zonas UTM» de forma paralela a los meridianos; como habíamos visto a la hora de abordar las coordenadas Geográficas, la tierra se encuentra dividida en 360º. Así, la primera conclusión a la que llegamos, es que cada zona UTM tendrá una anchura de 6º.
Las zonas UTM se numeran comenzando en el meridiano 180, aplicando el número consecutivo a la situada a la derecha de cada una. De esta forma, cada hemisferio tiene 30 zonas UTM.
España se encuentra distribuida en las zonas 28 (Canarias, entre 18º W y 12º W), 29 (Galicia, entre 12º W y 6º W), 30 (Casi toda la Península, entre 6º W y 0º) y 31 (Cataluña, Baleares y una pequeña parte de Alicante, entre 0º y 6º E). Vemos como, al pasar el meridiano 0 por la península, parte de su geografía se encuentra situada en las zonas limítrofes de los dos hemisferios (30 y 31).
Para estudiar más a fondo el funcionamiento de las coordenadas UTM, vamos a centrarnos en el estudio de una zona concreta, y la 30 es la que más facilidades nos permite para su comprensión.
Hemos dicho que una zona UTM siempre tiene 6º de anchura, constantes en todas sus latitudes (desde 84º N hasta 80º S). A cada uno de estos meridianos (que coinciden con otros dos del sistema geográfico) se les denomina Meridiano Inicial (el situado a l oeste de la zona) y Meridiano Final (el que la delimita por el Este). Para nuestra zona concreta en estudio, estos son los meridianos 6º W y 0º, respectivamente.
Además, el centro de cada zona UTM coincide con otro meridiano del sistema geográfico, situado exactamente a 3º de los límites de la zona. En nuestro caso, hablamos de la longitud 3º W. Recibe el nombre de Meridiano Central.
La zona UTM no tiene la misma anchura en toda su extensión. Sus 6º son constantes, pero, como ya hemos comentado, un grado equivale a 111 Km en el Ecuador, a 85 en la Península y a 44 en el círculo polar.
Por tanto, la zona UTM tendría una anchura aproximada de 666 Km, 510 Km y 264 Km, respectivamente, en éstas latitudes.
La finalidad de las coordenadas UTM es expresar metros. Para ello, se ha tomado como punto de inicio para la cuadrícula el centro de la zona, es decir, el punto situado en la intersección del Meridiano Central y el Ecuador (Para nuestro huso, la coordenada 0º N, 3ºW). A este punto lo llamaremos «Origen de Zona UTM».
A partir de este punto de origen, vamos a comenzar a aplicar valores en metros, para definir Latitudes y Longitudes, que en UTM reciben el nombre de Northing y Easting, respectivamente.
Empezaremos con los valores de Northing para el Hemisferio Norte. Simplemente, damos valor 0 al Ecuador, y comenzamos a sumar. De esta manera, cualquier valor de Norting correspondiente al Hemisferio Norte nos indica, simplemente, la distancia en metros al Ecuador. Así de Sencillo.
Seguimos ahora con los valores del hemisferio Sur.
Para evitar los valores negativos vamos a dar a este mismo punto un valor inventado (y aceptado por convenio) de 10.000.000 de Metros. Como tenemos que reflejar 80º, y sabemos que un grado son unos 111 Kilómetros, la zona medirá aproximadamente 8.880 Kilómetros al sur del Ecuador, con lo que los 10.000 Kilómetros asignados son suficientes para su representación completa. Este valor que hemos asignado recibe el nombre de falso Northing.
Algo parecido a lo ocurrido en este último caso debemos realizar para asignar los valores de Easting.
Queremos evitar a toda costa que aparezcan valores negativos para facilitar la utilización de las coordenadas. Por ello, y como sabemos que la anchura en metros de la zona es variable, calculamos su distancia en el punto más ancho, es decir, en el Ecuador. Así, llegamos a la conclusión de que será de 6º x 111 Km., aproximadamente 666 Km., es decir, 333 Km. hacía cada lado de el Origen de Zona. Ahora, vamos a dar un falso Easting a este punto, haciéndolo valer 500.000 metros. Así, restando metros, obtendremos los valores al Oeste del Origen (sin llegar nunca a 0) y sumando obtendremos los situados al Este.
Fragmento de dos hojas distintas de la serie MTN50. La hoja de la izquierda corresponde a una zona donde encontramos la longitud 3º W, es decir, el meridiano central de la zona UTM 30. Vemos como este punto corresponde exáctamente con el valor 500000 de la cuadrícula UTM; Así mismo, apreciamos la total verticalidad de la cuadrícula, no existiendo convergencia de la misma, por estar este eje orientado perfectamente al norte geográfico, igual que el mapa. La segunda imagen corresponde, por el contrario, a la longitud 6ºW, es decir, el meridiano Inicial de dicha zona, que es a su vez final de la adyacente (29). Aquí vemos cómo nos encontramos con los últimos valores de la zona 29, y los primeros de la 30. Igualmente, y debido a encontrarnos en los bordes de la zona, la convergencia de cuadrícula es máxima, y en un sentido distinto para cada zona.Como consecuencia de lo dicho anteriormente, hemos definido una cuadrícula UTM, que no nos indica sino metros desde el punto de Origen, en ambos ejes, mediante líneas imaginarias paralelas al ecuador y al Meridiano central. Como la zona se estrecha a medida que se aleja del ecuador, los valores máximos y mínimos de Easting, correspondientes a los Meridianos Inicial y Final, decrecerán a medida que se incrementan o reducen los de Northing desde el Ecuador. Igualmente, por este motivo, la línea o Meridiano Central es la única línea de la cuadrícula de cada zona orientada al Norte. A partir de ella, y a medida que nos alejamos, aumenta la diferencia de orientación respecto al Norte, dando lugar a lo que conocemos como «Convergencia de Cuadrícula».
Algo que no debemos pasar por alto a la hora de estudiar las coordenadas UTM es la existencia de 20 bandas horizontales que dividen cada zona, y que se representan por una letra. Se comienza por el sur de la zona con la letra C, y se acaba con la X. Todas las zonas tienen una altura de 8º, excepto la X que es de 12º.
Hasta la M están en el hemisferio Sur, y desde la N al final en el Norte.
La importancia de estas zonas es relativa ya que, tanto para su uso con GPS cómo con mapas, sólo debemos conocer el hemisferio donde se encuentra.
No obstante, esto es un dato que algunas veces debemos deducir de la citada letra.
INTERPRETACION Y PRECISION DE LAS COORDENADAS UTM

Ahora que ya conocemos su significado, podemos ver el aspecto más utilizado de las coordenadas UTM.
Una representación estandar de las mismas podría serla siguiente:
30 T 607628
4781123
Donde:
30 es el huso o zona UTM. Nos indica que estamos trabajando entre 6ºW y 0º. T es la letra de la banda. Como es superior a la N, sabemos que corresponde a una latitud del hemisferio
Norte.
607628 es el valor correspondiente al Easting, expresado en metros. Se suelen resaltar siempre las cifras segunda y tercera, correspondientes a kilómetros, dejando las tres últimas más pequeñas, las correspondientes a metros. Esto es así porque los mapas suelen traer la cuadrícula cada kilómetro, y de esta forma se facilita su localización.
4781123 es el Northing. Como sabemos por la letra T que estamos en el Hemisferio Norte, nos indica la distancia en metros desde nuestro punto hasta el Ecuador.
Medio de obtención desde el mapa o de representación de una coordenada UTM. Para ello, debido a que la cuadrícula presenta intervalos de un kilómetro, es necesario, con una regla o escala, subdividir esta para intentar obtener la máxima precisión. Aun así, será muy difícil afinar más allá de los 100 metros de error.Es posible también que la letra no nos venga indicada, y en su lugar se nos diga sólo el hemisferio correspondiente. Con este dato es suficiente, ya que es lo que los mapas o GPS necesitan.
Vemos también como el valor de Easting tiene 6 cifras, y el de Northing, por el contrario, incorpora 7.
Esto es así porque las zonas UTM son mucho más altas que anchas. En el caso del Easting, basta con 6 cifras para representar su anchura máxima en metros, mientras que para definir el Northing, son necesarias las siete.
Hasta ahora nos hemos referido a las coordenadas UTM como si siempre de metros se tratasen. Esto es una verdad a medias, pues si bien suele ser lo más utilizado (los GPS, por ejemplo, siempre nos las pedirán así), no siempre es verdad.
Una coordenada UTM puede disponer de una precisión mucho mayor a los metros, añadiendo mas cifras después de ella. Así la misma coordenada anterior podría presentar este aspecto:
30 T 60762833
478112356
Como vemos, tenemos ahora dos cifras detrás de cada valor anterior. Así conseguimos reflejar un punto con una precisión de centímetros. Esto es algo que, tanto para su uso con mapa (donde seremos incapaces de reflejar esta precisión) como con GPS (que al no admitir tantas cifras nos obligará a despreciar las dos últimas) carece totalmente de utilidad.
También podría darse el caso de que nos apareciese reflejada así:
30 T 6076
47811
En este caso, debido a que sólo aparece una cifra después de los kilómetros, la precisión de la misma sería de 100 metros. Esto es más que suficiente a la hora de trasladar los puntos al mapa, pero al introducirlos en el GPS nos vemos obligados a rellenar con ceros las cifras restantes, condicionando de esta forma la precisión en la navegación.
CONVERGENCIA DE CUADRICULA

Gráfico utilizado por algunos mapas para hacernos saber los valores de convergencia de cuadrícula y declinación magnética.Todos los mapas, salvo que se indique lo contrario, están orientados hacia el Norte Geográfico. Sin embargo, en una cuadrícula UTM, la única línea de easting orientada perfectamente en el sentido Norte-Sur es la correspondiente al valor 500000, equivalente al meridiano central del Huso. Todas las demás incorporan una diferencia de orientación, insignificante al principio, pero que se hace más relevante a medida que nos aproximamos a los bordes del Huso.
Esto es lo que llamamos «Convergencia de
Cuadrícula». Es éste un dato que los mapas suelen incorporar junto con el de Declinación Magnética, que veremos más adelante, en el capítulo de Orientación.